Ritmo de trabajo en empresas de alta rentabilidad

Estuve supervisando un trabajo de instalaciones en altura en una fábrica de materia prima plástica de una empresa petroquímica multinacional.

Esta planta compite (¿compite?) en un mercado con 2 empresas más en toda la República Argentina.

Me sorprendió ver brusco el contraste entre el ritmo de trabajo que se impone en las pequeñas y medianas empresas y el de las grandes empresas.

Las pequeñas y medianas empresas normalmente desarrollan sus actividades en mercados de bajo umbral de ingreso y por consiguiente alta competencia.

En contraposición, las grandes empresas están en mercados de difícil acceso y baja competencia.

El ritmo de trabajo es inversamente proporcional a la rentabilidad del negocio.

Seguramente la alta productividad de estas empresas se base en la alta inversión en infraestructura, tecnología, maquinaria y equipamiento.

Es seguro que la productividad de las empresas no se basa en la productividad individual de sus empleados que parecen más empleados públicos que del sector privado.

Además los gerentes y responsables de área están más preocupados por cubrirse las espaldas que por realizar las funciones para las que fueron contratados.

O sea, primero cuidan su trabajo, luego los intereses de la empresa.

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No quiero decir que en las grandes empresas no se hagan las cosas pero sin dudas los procedimientos y la burocracia traban mucho los procesos, especialmente los que no son habituales.

En cambio en las empresas que operan en mercados altamente competitivos se impone un ritmo mucho más alto porque lograr alta productividad con recursos limitados es clave para alcanzar la rentabilidad.

Esta es la situación en que se encuentran normalmente las pequeñas y medianas empresas.

En las PyMEs las acciones de cada uno repercuten mucho más en la rentabilidad y la viabilidad de la empresa por lo que el compromiso de sus empleados es mucho mayor.

Aprovecha ese nivel de compromiso y la flexibilidad de tu empresa cuando quieras ingresar a competir con las grandes empresas.

Encontrarás clientes dispuestos a pagar un poco más o inclusive dispuestos a aceptar productos de inferior calidad o calidad no certificada a cambio de una rápida entrega, mayor disponibilidad de colores, medidas o de la característica que sirva para diferenciar tu producto del de las grandes compañías.

Lo importante es que sepas que probablemente no puedas competir de frente con las grandes empresas que tienen infraestructura millonaria pero si puedes hacerlo atacando sus flancos, donde son más débiles.

Ellos son como elefantes, grandes y lentos, tu empresa es como una liebre, pequeña y ágil.

Por favor deja tus comentarios sobre este artículo, yo personalmente responderé tus observaciones y preguntas.

Gracias…

Santiago Botas – Consultor de gestión empresarial

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