Controla el destino de tu empresa con una gestión empresarial eficiente

Muchas veces, por no desaprovechar oportunidades puntuales de generar ingresos inmediatos, las pequeñas empresas realizan trabajos que no están en el plan de la empresa.

Es como salir de la ruta porque en el pueblo regalan caramelos.

Una changa es un trabajo esporádico e inestable.

Estos trabajos son como changas, tenemos la capacidad y la paga es tentadora porque es inmediata y sin salir a vender (que es terrible) pero hacerlas es caer en una trampa.

Perdemos el foco, el rumbo, dejamos nuestro nicho, perdemos posicionamiento, en definitiva, perdemos el control de la empresa.

Así ocurre que muchos empresarios se esconden detrás de sus capacidades técnicas, detrás de sus máquinas.

Generalmente estas actividades están más alineadas con la capacidad del propio emprendedor, el empresario mismo, que deberá realizar o supervisar personalmente las tareas en cuestión.

Una empresa unipersonal

El mejor taxista del mundo no puede manejar más de un taxi a la vez.

Los empresarios quieren mantener el control de la empresa en todo momento.

Es por eso que muchos se dedican a atender personalmente cada trabajo.

Haciendo eso, difícilmente van a salir del circulo vicioso en que está la gente que tiene un oficio, como los techistas o los torneros.

Ellos no pueden pasar de tener un par de ayudantes para las tareas más básicas pero si no están ellos no se realiza el trabajo.

Luego de unos años los encontramos en la misma situación, sin haber evolucionado, sin plan, sin rumbo, esperando que sigan llegando changas.

Estas situaciones nos van llevando a realizar actividades que si bien dan dinero en el momento no son redituables a largo plazo.

Además de no ser redituables económicamente no están alineadas con nuestro proyecto de vida futuro porque no son el tipo de actividad que nos gustaría hacer en el futuro.

Solamente están alineadas con nuestra habilidad, no con nuestra capacidad ni con nuestra pasión.

Si no hacemos lo que nos gusta seguramente nuestra empresa pase de ser una pasión a ser un trabajo del tipo auto empleo.

Empecemos respondiendo:

¿Qué pasaría si nos enfermamos, lesionamos o nos vamos de viaje?

¿Qué actividad podríamos planificar para que se pueda realizar aún si nosotros no estuviéramos?

¿Cuánto vale mi empresa sin mí?

La multiplicación de la capacidad

La era industrial ha llegado a su fin, los productos valen muy poco.

Debes encontrar la forma de darle valor a los tuyos.

El valor es algo que sólo existe en la mente del cliente.

No es parte del producto, es parte de la empresa.

Está relacionado con la marca, el posicionamiento, la comunicación, el servicio, la garantía, el canal de ventas, el embalaje, la forma de pago.

Los clientes ya se han saturado de objetos, cosas, ya no quieren más cosas, sólo quieren soluciones a sus problemas.

La gente no compra una agujereadora, compra un agujero.

En el otro extremo de la línea de producción de bienes y servicios no encontramos con que cada vez cuesta más encontrar gente capacitada para las tareas de producción, logística, ventas, administrativas y otras.

Los pocos que hay normalmente son absorbidos por las grandes corporaciones que pueden ofrecer mejores condiciones laborales.

El pequeño empresario debe ocuparse de la gestión de sistemas, del servicio al cliente interno que son justamente los empleados de la empresa.

Estos sistemas son los que permitirán generar productos y servicios de calidad con personal poco capacitado.

Ahí está justamente la clave de la generación de riqueza, cualquiera hace un objeto con oro y diamantes y lo vende caro ¡lo difícil es hacerlo con arena!

La construcción de un activo

Un activo es algo que pone dinero en nuestro bolsillo.

Un activo se puede alquilar, vender, tus hijos lo pueden heredar.

Uno de los objetivos de todo empresario debería ser convertir la empresa en un activo, una adecuada gestión empresarial es la forma más probable de conseguirlo.

Si pones el foco en ese objetivo verás que el rumbo es más claro, las decisiones mas alineadas, el crecimiento es más positivo.

Las empresas deben crecer hacia arriba, siendo como un árbol que busca la luz, manteniendo la flexibilidad.

No deben engordar, convirtiéndose en elefantes que esclavizan a sus dueños.

Mantén el control de tu empresa en todo momento.

Las máquinas son las anclas de las empresas, las marcas son sus alas.

Dale alas a tu empresa, trabaja en construir marcas, posicionamiento, alianzas con tus proveedores, confianza con tus clientes.

Déjame tus preguntas y comentarios abajo. Yo mismo personalmente responderé cada una de tus preguntas.

Santiago Botas – Consultor de gestión empresarial
Creador del curso: GestiónEmpresarialRentable.com
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